Nuestra historia
Mucho más que un camping en Costa da Morte: un lugar donde pasan cosas y en el que podrás sentirte como en tu casa
Aquí no solo vienes a dormir en Costa da Morte. Vienes a vivir cultura, naturaleza y comunidad en un entorno privilegiado entre el mar y la montaña.
Camping Lago-Mar es un rincón en plena Costa da Morte donde se mezclan la tranquilidad del mar, el calor de la gente y una oferta cultural que no esperas.
Es un espacio donde puedes desconectar, pero también conectar: contigo, con la naturaleza y con personas que vienen de lugares muy distintos, pero se sienten como en casa.
Este proyecto nace de una historia común: la de cuatro amigos de Muxía que, desde muy jóvenes, creamos una asociación cultural para dinamizar su pueblo.
Organizaban festivales, conciertos, actividades… no por negocio, sino por amor al arte, a la música, a su gente.
Con el tiempo, ese impulso se convirtió en una forma de vida.
Cuando apareció la oportunidad de tomar el relevo de este camping, lo vimos claro: podíamos convertirlo en un espacio donde seguir haciendo lo que siempre nos ha movido, pero con más fuerza y más impacto.
Un proyecto con alma (y raíces) en plena naturaleza
Este lugar lo llevamos entre cuatro amigos de toda la vida, nacidos aquí, en Muxía.
Crecimos organizando festivales, actividades y soñando con cambiar un poco las cosas desde lo local. Un día vimos que este camping quedaba libre, y lo supimos: aquí podíamos hacer algo distinto. No solo gestionar un lugar, sino darle vida.
Adri es quien cuida que todo funcione.
Desde que era bien pequeño ya lo movía el deporte, la acción y el trabajo en equipo. Dejó su profesión como podólogo para volver a su tierra y construir algo que tuviera sentido. Para él, el camping es el centro de todo: “Es como nuestro núcleo, el espacio desde donde creamos, recibimos y conectamos con la gente”.
Manu es el alma cultural del camping.
Desde los 17 años organiza conciertos y festivales. Hoy se encarga de que aquí siempre estén pasando cosas: música en directo, teatro, talleres, arte… Cree que este lugar debe ser un espacio vivo, y eso se nota. “Queremos que la cultura no sea un extra, sino el corazón del lugar.”
David es quien más mira por el equilibrio.
Entre la tradición que heredamos de quienes estuvieron aquí 40 años, y lo nuevo que queremos aportar. Para él, cuidar el camping es una forma de honrar esa historia y mejorarla. “Lo importante es que la gente venga y se quiera quedar. Que repita. Que sienta que este lugar tiene algo especial.”
Sergio es quien le pone sabor a todo.
Literalmente. Es el chef, el que cuida el huerto y las gallinas, el que transforma productos locales en platos con alma. Su reto fue convertir la cocina, que era el punto más débil, en un orgullo del camping. “Aquí puedo hacer lo que me gusta: cocinar, conocer gente, y vivir tranquilo en un sitio que es paz y futuro.”

Si vienes, lo sentirás
Cada persona que llega aquí viene buscando algo distinto: descanso, aire libre, buena comida, buena música, tranquilidad. Y lo que encuentra, muchas veces, es mucho más.
No queremos contarte que somos los mejores. Queremos que vengas y lo vivas por ti mismo. Porque si algo tenemos claro, es que este lugar tiene algo que no se puede explicar. Pero sí se puede sentir.

